Artículo: Seda artificial: qué es y cómo distinguirla de la seda auténtica
Seda artificial: qué es y cómo distinguirla de la seda auténtica
La seda artificial, a la que en inglés se llama también «art silk», no es seda. El nombre se remonta a finales del siglo XIX, cuando algunas fábricas empezaron a producir hilos brillantes a partir de celulosa para imitar la seda natural; más tarde pasó a designar sobre todo la viscosa, el cupro y el acetato. El término sigue en uso, y hoy también se fabrican imitaciones de seda de poliéster. En la UE, «seda artificial» no puede aparecer en la composición en fibras de una etiqueta, porque ahí solo se admiten las denominaciones de fibras que recoge la legislación europea. En esta guía verá qué fibras se esconden detrás del nombre, qué tiene que indicar la etiqueta, cómo distinguir la seda artificial de la seda auténtica y en qué se diferencia su cuidado.
¿Qué es la seda artificial?
Seda artificial es un antiguo término genérico para los hilos fabricados con el fin de imitar la seda natural. A principios de la década de 1890, la empresa de Hilaire de Chardonnet puso en marcha la producción industrial de estos hilos, que entonces se hacían con nitrato de celulosa. Después llegaron los hilos obtenidos por los procesos cuproamoniacal, viscosa y acetato. Todos parten de la celulosa, que se extrae, por ejemplo, de la madera. El rayón, como se llama a la viscosa en Estados Unidos, se sigue conociendo también como seda artificial.
Hoy es la UE la que fija qué denominaciones de fibras pueden usarse en la composición en fibras de las etiquetas; las reglas se explican más abajo, en el apartado sobre la etiqueta. El término, en cambio, ha sobrevivido.
Viscosa, acetato, cupro: las fibras detrás de la seda artificial
Detrás del nombre hay fibras de celulosa que se disuelve y se vuelve a hilar, o que se modifica químicamente. También se hacen imitaciones de seda de poliéster, que es otra cosa: una fibra sintética formada por moléculas de cadena larga, sin nada de celulosa. La seda auténtica no es ni lo uno ni lo otro: es una fibra proteica que procede de los capullos de insectos que hilan seda, sobre todo del gusano de seda. Qué distingue a la seda de verdad lo explica nuestra guía sobre la seda de morera.
| Fibra | De qué está hecha | Qué supone para el cuidado |
|---|---|---|
| Viscosa (rayón) | Celulosa regenerada obtenida por el proceso viscosa | Mucho menos resistente en mojado, así que conviene tratarla con delicadeza |
| Cupro | Celulosa regenerada obtenida por el proceso cuproamoniacal | Según la etiqueta de cuidado |
| Modal y lyocell | Celulosa regenerada obtenida por un proceso viscosa modificado (modal) o por un proceso con un disolvente orgánico (lyocell) | Según la etiqueta de cuidado |
| Acetato | Acetato de celulosa, es decir, celulosa modificada químicamente | Sensible al calor y a la acetona; menos resistente en mojado |
| Poliéster | Fibra sintética formada por moléculas de cadena larga, sin celulosa | Por lo general fácil de cuidar, temperatura según la etiqueta de cuidado |
| Seda | Fibra proteica de los capullos de insectos que hilan seda | Detergente sin proteasas, temperatura según la etiqueta de cuidado |
Las fundas de almohada que se venden como de bambú son, en su mayoría, de viscosa o de lyocell. ¿Y el satén? El satén es un ligamento, no una fibra, y puede tejerse, por ejemplo, en poliéster, en viscosa o en seda, como detalla nuestra guía seda o satén. Los gorros de satén son a menudo de poliéster o de otra fibra sintética; nuestra comparativa gorro de seda o de satén pone los dos frente a frente.
¿La viscosa es seda?
No, la viscosa no es seda. La viscosa es una fibra de celulosa regenerada, mientras que la seda es una fibra proteica que sale del capullo del gusano de seda. Los hilos de viscosa se llamaron durante mucho tiempo seda artificial, y en Estados Unidos a la viscosa se la sigue llamando rayón; en la UE, ninguno de los dos nombres puede usarse en la composición en fibras, de modo que allí un tejido de viscosa figura en la etiqueta como «viscosa». Expresiones como «seda de viscosa» o «seda de rayón» no son denominaciones de fibras; es la composición en fibras la que indica si un tejido es de viscosa, de seda o de una mezcla. El brillo sedoso de la viscosa y de otras fibras parecidas le dio su nombre a la seda artificial, pero no las convierte en seda.
Lo que tiene que decir la etiqueta
Lo que cuenta es la composición en fibras. En la UE la regula el Reglamento (UE) n.º 1007/2011, relativo a las denominaciones de las fibras textiles, y en Alemania la ley de etiquetado textil (Textilkennzeichnungsgesetz) añade que la composición debe indicarse en alemán. Para el consumidor, el reglamento se resume en cuatro puntos:
- En la composición en fibras solo pueden usarse las denominaciones de la lista del reglamento, como seda, viscosa, acetato, cupro o poliéster. «Seda artificial» no figura en esa lista.
- En una etiqueta, la denominación «seda» no puede utilizarse para otras fibras, ni por sí sola ni como raíz o adjetivo. Por eso «seda de viscosa» no puede aparecer en una composición en fibras.
- Solo pueden etiquetarse como «100 %», «puro» o «todo» los textiles compuestos exclusivamente de una misma fibra.
- La composición en fibras tiene que ser claramente visible antes de la adquisición, también cuando la compra se hace por internet.
Palabras como «sedoso», «tacto seda» o «acabado satinado» no dicen nada de la fibra: describen el aspecto o el tacto de un tejido. Si una ficha de producto no indica la composición en fibras, deja fuera precisamente el único dato que importa.
Seda artificial o seda auténtica: cómo distinguirlas
A la hora de elegir, usted cuenta con tres pistas, y la ley solo exige una de ellas:
- La etiqueta. «100 % seda» significa fibra de seda. Si la etiqueta solo menciona viscosa, cupro, acetato o poliéster, el tejido no es seda.
- El tacto y el brillo. Son indicios, no pruebas. Los tejidos de acetato, por ejemplo, se parecen mucho a la seda natural y resultan casi igual de suaves al tacto.
- El precio y los datos propios de la seda. Indicaciones como el momme (una unidad del peso de los tejidos de seda) o el grado, junto con un precio más alto, apuntan a seda auténtica, pero no la demuestran. Una seda auténtica ofrecida al precio de un tejido de poliéster debería hacerle desconfiar.
Si una fibra es realmente seda solo puede confirmarse con seguridad mediante un análisis de laboratorio, y ni siquiera la prueba de combustión, que se recomienda tan a menudo, lo consigue. Los laboratorios identifican las fibras con métodos como la microscopía, los ensayos de solubilidad en determinados productos químicos y la espectroscopia. En una mezcla, la proporción de cada fibra se mide solo después de esa identificación, por lo general disolviendo de forma selectiva una de las fibras. La prueba de combustión, en cambio, solo sitúa una fibra en un grupo amplio, como el de las fibras proteicas, las de celulosa o las sintéticas. Y la seda no es la única fibra proteica: la lana también lo es. Con la prueba de combustión no se pueden identificar los hilos mezclados, y los tintes o los acabados, como los antiarrugas o los ignífugos, pueden alterar el resultado.
Mojar el tejido tampoco sirve para distinguir la seda artificial de la auténtica: la viscosa pierde buena parte de su resistencia cuando está mojada, pero la seda mojada también es más débil.
Cuidado: viscosa, acetato, poliéster y seda
Con cualquier textil, la etiqueta de cuidado va primero: es la que fija la temperatura, el programa y el secado. Más allá de eso, las fibras se diferencian en algunos aspectos.
La viscosa pierde buena parte de su resistencia en mojado y se daña con facilidad por el roce. Por eso conviene tratar la viscosa mojada con delicadeza: no la frote con fuerza ni la retuerza con fuerza al escurrirla.
El acetato no tolera la acetona, que destruye la fibra, así que mantenga los quitaesmaltes con acetona lejos de los tejidos de acetato. La fibra es además sensible al calor: lo que suele aconsejarse es planchar el acetato solo en la posición más baja, ligeramente húmedo y del revés, para conservar su brillo. Cuidado también con los quitamanchas a base de disolventes, porque la acetona y algunos otros disolventes orgánicos disuelven la fibra.
El poliéster suele ser fácil de cuidar y lavable a máquina; la temperatura la indica la etiqueta de cuidado.
La seda es una fibra proteica; cómo lavarla y secarla paso a paso lo explica nuestra guía sobre cómo lavar la seda. Buena parte de los detergentes convencionales y de uso general contienen enzimas, entre ellas proteasas, que se incorporan para descomponer las manchas de origen proteico. Para la seda, por tanto, elija un detergente para prendas delicadas o para seda que no contenga proteasas.
La seda en RENESSY
En RENESSY nos quedamos con la fibra natural. Las fundas de nuestra colección de fundas de almohada de seda están hechas de 100 % seda de morera ecológica, de 22 momme y grado 6A, con seda en las dos caras, no una cara de seda sobre un reverso de algodón o de poliéster. La seda tiene la certificación GOTS. Las fundas llevan el sello OEKO-TEX MADE IN GREEN, y el ID del sello, M27MNB1V9, puede consultarse en la web de OEKO-TEX. Dermatest ha probado dermatológicamente las fundas para pieles sensibles y les ha concedido sus sellos 5-Star y Sensitive Skin.
Preguntas frecuentes sobre la seda artificial
¿La seda artificial es seda de verdad?
No. Seda artificial es un nombre antiguo para fibras de aspecto sedoso hechas de celulosa, como la viscosa, el cupro o el acetato, mientras que la seda auténtica es una fibra proteica del capullo del gusano de seda. La denominación de la fibra en la etiqueta deja clara la diferencia.
¿Cómo se llama la seda falsa?
La seda falsa se conoce con nombres como seda artificial o imitación de seda. Ninguno de ellos es una denominación de fibra: la composición en fibras de la etiqueta indica la fibra real, por ejemplo viscosa, acetato, cupro o poliéster, y en la UE la etiqueta no puede usar la palabra «seda» para ninguna de ellas.
¿La seda artificial es poliéster?
No, en su origen la seda artificial designaba fibras de celulosa. Hoy, sin embargo, también se fabrican imitaciones de seda de poliéster, y es la composición en fibras de la etiqueta la que indica de qué fibra se trata.
¿La seda artificial es lo mismo que el satén?
No. La seda artificial se refiere a fibras, y el satén, a un ligamento. Un tejido de satén puede estar tejido, por ejemplo, en poliéster, en viscosa o en seda; la seda tejida en ligamento satén se llama satén de seda y es seda auténtica.
¿Se puede lavar la seda artificial?
Sí, si la etiqueta de cuidado lo permite, y de la forma que esta indique. Además, trate la viscosa con delicadeza mientras esté mojada, porque en ese estado la fibra es mucho menos resistente. El acetato también es menos resistente en mojado, no tolera la acetona y solo debe plancharse en la posición más baja.
¿Cómo saber si un tejido es seda artificial?
Lo más fiable es la composición en fibras: si solo menciona viscosa, cupro, acetato o poliéster, el tejido no es seda. El tacto y el brillo son solo indicios, y si una fibra es realmente seda solo puede confirmarse con seguridad mediante un análisis de laboratorio.
Fuentes
- Reglamento (UE) n.º 1007/2011 relativo a las denominaciones de las fibras textiles y al etiquetado y marcado de la composición en fibras de los productos textiles, versión consolidada: EUR-Lex
- Ley alemana de etiquetado textil (TextilKennzG): Gesetze im Internet
- Wikipedia: Rayon
- Wikipedia: Art silk
- Wikipedia (en alemán): Kunstseide
- Wikipedia (en alemán): Viskosefaser
- Wikipedia (en alemán): Celluloseacetat
- University of Georgia Extension: Understand Your Fibers
- American Institute for Conservation, Textile Specialty Group: Fiber Identification
- ISO/TR 11827:2012 (Textiles, Composition testing, Identification of fibres): ISO
- ISO 1833-1:2020 (Textiles, Quantitative chemical analysis, Part 1): ISO
- CAMEO (Museum of Fine Arts, Boston), Acetate fiber: CAMEO



